Una vez digitalizada la información, las consultas se hacen a través de ordenador.
No es necesario ver un libro para acceder al documento que se necesite. Mediante
una sencilla búsqueda, se localiza el archivo deseado y se imprime con la misma
calidad que una fotocopia. Esto contribuye a que el documento no se deteriore por
el uso diario y los esfuerzos que sufre en la manipulación a la hora de fotocopiarlo.