La mayor parte del consumo energético
que se genera en las viviendas, edificios de oficinas y edificios del sector terciario
en general se debe a las instalaciones de climatización, incluyendo tanto las de
calefacción como las de refrigeración. En gran medida la racionalización de este
consumo es posible gracias a la utilización de una instalación domótica.
Gracias al establecimiento de
temperaturas de confort comunes desde un puesto
central de control para todo un edificio evitando temperaturas excesivamente
altas o excesivamente bajas, a la desconexión del sistema de climatización en habitaciones
de hotel cuando un cliente deja una ventana abierta, o a la activación y desactivación
de los sistemas de climatización de un edificio mediante
programaciones horarias, de forma que se
aproveche la inercia térmica del mismo, se podrá llegar a conseguir
un ahorro energético importante.
Si además se incluyen sistemas
de regulación de la luminosidad o sistemas de activación temporizada o por detección
de movimiento de las luminarias de una instalación se podrá, por una parte
alargar la vida útil de la lámpara y por otra ahondar en la
reducción del consumo de electricidad.
Por último, y utilizando dispositivos de
medición del consumo eléctrico es posible realizar
una activación y desactivación selectiva del consumo de las cargas conectadas a
una instalación, de modo que en cada instante no se sobrepase un nivel de consumo predeterminado.