El concepto de confort varía
sustancialmente de una oficina a una vivienda, pero ambos son posibles de conseguir
a través de las instalaciones domóticas/inmóticas.
A la hora de afrontar el proyecto
de un edifico de oficinas o para uso público se incidirá en el mantenimiento de
unos niveles de iluminación constante
basados en la regulación a través de sensores crepusculares, de la inclinación de
las lamas de grupos de persianas, con esto además de crear un ambiente de adecuado
al uso de cada estancia se conseguirá un ahorro
energético.
Otros de los factores más relevantes
en este tipo de edificios es el del mantenimiento de una climatización adecuada
para el desarrollo de la actividad, para lo que es posible la
programación de la activación y corte del sistema de climatización de forma
que se aproveche la inercia térmica de la instalación,
así como el establecimiento de temperaturas de confort comunes desde un puesto de
control que no puedan ser modificadas
por los usuarios de la instalación.
La
monitorización completa de la instalación es posible realizarla, mediante representaciones virtuales del edificio,
como apoyo a las tareas de mantenimiento detectando averías en determinadas cargas
(luminarias, persianas, etc.) y al trabajo diario de bedeles y personal de seguridad,
posibilitando la detección de ventanas abiertas, luces que se han olvidado encendidas
y para controlar en qué estancias del edificio queda personal trabajando fuera del
horario habitual.